Aguila calva Americana

Las águilas marinas o pescadoras no están íntimamente emparentadas con las águilas reales. Entre sus parientes más próximos están algunos tipos de buitres. Tienen picos más largos y pesados que los de las águilas reales, que son de color amarillo en los adultos. Además carecen de plumas en la parte inferior de las patas y habitan en las regiones costeras y cerca de lagos y ríos. Aunque no sólo comen peces, éstos son su principal fuente de alimento. El águila calva americana o de cabeza blanca pertenece a este grupo. Se extiende desde Alaska hasta Florida y México, donde nidifica, pero es sobre todo abundante en el norte. Las águilas que viven en esa región emigran al sur después de la época de cría, mientras que algunas residentes en Florida viajan hacia el norte. El apelativo de águila calva no obedece a la falta de plumas en la cabeza sino a su color blanco. Este rasgo no está presente en los ejemplares jóvenes que tardan cinco años en adquirirlo. Comparada con otras águilas, no es una gran cazadora ni pescadora y por eso sus presas son casi siempre peces muertos, enfermos o aquellos que se desplazan a aguas poco profundas para desovar. También se dedica a robarle comida al águila pescadora. Hostiga en el aire a esta ave más pequeña hasta obligarla a soltar sus presas, que el águila calva se apresura a recoger. Mejores cazadoras son la urubitinga o águila negra pescadora y el águila colorada o pampa, presentes en esteros o estuarios, pantanos y lagunas desde México hasta Argentina.

Las largas y afiladas garras de esta gran ave están adaptadas para atrapar peces. El águila pescadora sobrevuela el agua y se lanza con las garras avanzadas para capturar a su presa. Puede transportar un peso superior al suyo en vuelo.

El equivalente euroasiático es el águila de cola blanca o pigargo coliblanco que, en ocasiones, aparece en Alaska. Es de un gris más intenso que el de la especie norteamericana y, aunque su cabeza es de tono más pálido, no llega a ser blanca. El representante más grande de este grupo es el pigargo de Steller, que vive en las áreas costeras del noreste de Asia y a veces llega hasta las islas Aleutianas y las Pribilof en Alaska. Su capa es oscura y la cola, con forma de cuña, blanca. Los ejemplares adultos lucen plumas blancas en los hombros.

Fotos de Pájaros

La mayoría de las aves puede volar y desciende de antepasados que podían hacerlo, aunque hay especies que no son voladoras. Además, el cuerpo de las aves está modificado para aumentar la eficacia del vuelo. Los huesos de los dedos y las articulaciones de las patas delanteras están fusionados formando un soporte rígido para las grandes plumas de vuelo de las alas. También existe fusión ósea en el cráneo y en la cintura pelviana, así se obtiene una mayor resistencia y ligereza. En las aves adultas muchos de los huesos están huecos, carecen de médula y están conectados con un sistema de sacos o bolsas aéreos dispersos por todo el cuerpo. El esternón, o hueso del pecho, de la mayoría de ellas es grande y tiene una quilla o cresta central llamada carina. El esternón y la carina soportan algunos de los principales músculos utilizados en el vuelo. En las aves de la subclase Ratites —como el avestruz, el kiwi y afines— que han perdido la capacidad de volar, el esternón tiene un tamaño más reducido y la carina se ha perdido.

Las mandíbulas de las aves actuales se alargan como picos sin dientes y están cubiertas con una capa córnea llamada la ranfoteca. En la mayoría de las especies es dura, pero también puede ser correosa, como en los andarríos y en los patos. La ausencia de dientes reduce el peso del cráneo.

Las aves no tienen glándulas sudoríferas y no pueden enfriar su cuerpo por transpiración. Durante el vuelo, el calor se dispersa con el paso del aire a través de su sistema de sacos aéreos y, cuando están en reposo, jadeando.

Una técnica de supervivencia durante el invierno, muy común en los mamíferos, pero rara en las aves, es la disminución del ritmo de los procesos fisiológicos. Esto incluye la reducción de la temperatura corporal y, en los casos extremos, se alcanza la hibernación. Durante mucho tiempo se pensó que las aves no hibernaban. Sin embargo, las últimas investigaciones demuestran que diversas especies de chotacabras, vencejos y colibríes del desierto o de áreas de alta montaña, donde las noches de invierno son muy frías, pueden entrar en un estado de letargo, similar a la hibernación, para conservar energía.

Fotos de pajaros
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